martes, marzo 22, 2016

Recuerdo del siglo pasado...

Durante nuestra vida, vamos atesorando recuerdos a través de diferentes objetos destinado a ese uso específico. Mi madre me mostró hace tiempo uno de esos recuerdos que una de sus tías le dio antes de morir y que conservaba de su hermana (la madre de mi madre).

Este recuerdo o "bolo" como se le conoce en México, fue de cuando bautizaron a mi abuela allá por 1905 en Puebla y ya tiene 110 años. Puede verse que es un trabajo muy bello y las flores parece ser de tela.


y este es el interior:



Mi madre no conoció a la suya pues murió cuando ella era aún bebé. yo soy muy afortunado de tenerla conmigo.

jueves, junio 04, 2015

Se cierran ciclos.

La vida está hecha de ciclos que vamos abriendo y cerrando a lo largo de los años y estos pueden ser relativamente cortos y extremadamente largos; con periodos de gran actividad y periodos en los que fue escasa o nula.
Ayer cerramos un ciclo que ocupó la mayoría del tiempo de vida de mi padre, y que por diversas razones influyó en mi vida, pero por cuestiones del destino esta no tomo un rumbo que me hiciera permanecer en ese lugar para hacer una vida ahí.

El último eslabón que nos unía con ese lugar dejo de pertenecer a mis padres de manera definitiva y con esto ellos cerraron ese capítulo en la vida familiar.

Desde que tengo uso de razón, mi padre trabajó viajando constantemente al estado de Michoacán y con el transcurrir de los años comenzó a tener algunas propiedades en el estado y particularmente en Morelia. Recuerdo que siempre contaba con un lugar donde llegar cuando iba para allá y que en alguna ocasión intenté hacer vida ahí pero no funcionó. me quedan recuerdos gratos de esos años y una persona que pudo cambiar mi vida y a la cual quería enormemente. 

Como dicen, las cosas suceden por algo y no prospero quizá porque no era el camino que debía de seguir mi vida, aunado a que hacía muchísimos años que ya no frecuentaba esos rumbos y mi padre, ya retirado, dejo estar por allá y se quedó definitivamente acá en nuestra Ciudad de México.

Ayer en el trayecto de regreso recordé muchas cosas agradables que viví y agradecí por esos momentos compartidos con quien en su momento ocupaba mi mente y mi corazón. Disfrute enormemente el poco tiempo que caminé la ciudad, que no llegó a ser mi ciudad, encontrándome con sitios que me despertaron muy gratos recuerdos. El día fue particularmente hermoso y me llenó de paz pues me di cuenta que el ciclo ya había concluido y que solamente quedaban ahora sí los recuerdos.


jueves, marzo 12, 2015

Después de mucho tiempo...



...que no escribo nada en este lugar. Y hoy me siento con ánimos para hacerlo.

La verdad es que me he centrado en sacar adelante mi programa de radio por Internet y la constancia me ha caracterizado desde que inicié. Hasta el día de hoy llevo 53 programas en los cuales he programado 671 rolas de 301 bandas de 46 países diferentes y sigue girando "Otra vuelta a la Espiral".

domingo, diciembre 22, 2013

"Otra vuelta a la Espiral", proyecto radiofónico personal

Este año, en el que por fin pude salir de vacaciones fuera de esta ciudad, pasé a visitar a unos amigos al Estdo de Tlaxcala y participé con ellos en un programa que tienen en la estación de la Universidad de ese estado.
Después de esa experiencia, me quedaron las ganas de desarrollar un proyecto radiofónico para compartir mucha de la música que me gusta y que he ido consiguiendo a lo largo de muchos años. Platicando con mis amigos me contactaron con unos cahvos que desarrollan un proyecto radiofónico por internet y despuès de varios meses de pláticas y de intentos por mi parte de concretar el proyecto, por fin pude hacer el programa piloto y empecè a ser transmitido por esa estación.

Otra vuelta a la espiral es nombre del programa que hago y se transmite todos los jueves de las 22:00 a las 23:00 horas tiempo del centro de México (GMT-6), por si quieren escucharlolos espero todos los jueves. 

La direcciòn es :   http://www.radioaktiva.com.mx

viernes, abril 05, 2013

Años atrás. Grupo Éxodo



En 1987 tuve una de mis primeras exposiciones colectivas de fotografía, en ese entonces una serie de amigos y yo formamos el Grupo Éxodo al salir del Foto Club Ingenieros (o mejor dicho cuando nos sacaron) y estuvimos activos durante casi un año tratando de darle un sentido al rumbo que debía llevar nuestro trabajo. La foto de inicio de esta entrada, es el cartel que se distribuyó en toda la Universidad Autónoma de Puebla que fue en donde se llevó a cabo la muestra, en este cada uno de nosotros, conscientemente, adopto una pose en la que dirigimos nuestra mirada a diferentes partes para con ello denotar la diversidad de puntos de vista, formaciones y líneas de trabajo que cada quien manejaba.

El tercero de izquierda a derecha soy yo en aquellos años mozos.

lunes, enero 14, 2013

El primer acercamiento con la muerte.

La muerte forma parte inseparable de nuestra vida y nos acompaña durante esta con una presencia constante. Existe un momento en la vida en la que nos enfrentamos a esta y se nos hace patente con algún acontecimiento cercano por lo que tomamos conciencia de ella por primera vez y generalmente es cuando somos niños.

En días pasados mi hijo pequeño perdió a su mascota (un hámster) y fue duro para él darse cuenta que el animalito murió, quería creer  que seguía dormido pero poco a poco tomó conciencia de su muerte y se puso muy triste. Por varios días estuvo triste, y quiso que lo enterráramos en una maceta para plantar después una planta que le recordara su primer mascota y el cariño que le tuvo. Ya ahora esta más tranquilo y solo de vez en cuando hace patente que la extraña.

Esto que sucedió me hizo recordar la primera vez que la muerte se presentó en mi vida. Yo tenía muy pocos años de edad y un hermano de mi padre, de 23 años,  murió ahogado en el mar y toda la familia sufrió por su pérdida. En esa ocasión no comprendía bien el asunto y la tristeza general fue lo que me invadió y estuve muy deprimido aun sin saber bien el motivo y mucho menos comprenderlo. Al poco tiempo retome las preocupaciones propias de un niño de 5 años y el asunto quedó atrás.

Con el tiempo y las pérdidas en la familia me he hecho mas tolerante a estos acontecimientos y además por la idiosincrasia propia de mi país la muerte se toma de una forma más amable.

¿Recuerdas tu primer contacto con la muerte?

lunes, diciembre 03, 2012

Pequeños destellos de felicidad


Siempre estamos en busca de felicidad, algunos creen poder encontrarla en cosas materiales;  otros en las espirituales o en otras personas pero es real que la búsqueda de esta la hacemos durante toda la vida. Desde hace mucho tiempo tengo claro que la felicidad es pasajera, que se presenta en ciertos momentos y que destella con un brillo enorme pero que esta es muy fugaz y  está contenida en pequeñas cosas que no necesariamente vemos  en la dimensión adecuada. En estos tiempos, en el que el consumo de cosas materiales impera y en el que nos manejan que la felicidad está en todas esas cosas que nos imponen como modas y el mismo entorno crea necesidades artificiales y vacuas, me doy cuenta que no necesito la mayoría y que no “me llenan el ojo” como para ambicionarlas.
Hace unos días en que charlaba con mi madre, comentábamos sobre este tema y ahí le hice ver que en verdad lo que siento con respecto a muchas cosas, cito el ejemplo de la ropa o el calzado, que para muchos es importantísimo, no es algo que me signifique sobremanera, a diferencia de conocidos que siempre están a la búsqueda de artículos de “marca” o de tiendas de “prestigio”, no me atrae estar en este modo de búsqueda y, solamente cuando necesito algo voy y compro lo que me haga sentir cómodo y únicamente lo necesario; cito otro ejemplo como el de los aparatos electrónicos llámense teléfonos celulares, tablets, computadoras, equipos de sonido, etc. en verdad no los necesito y no los ambiciono, claro que hay algunos que me gustan, pero no me crean la necesidad de poseerlos y así podría enumerar más.
Siguiendo el sentido de éstas reflexiones, me puse a pensar en qué es eso que me ha dado destellos de felicidad a lo largo de mi vida y rememoré aquellas ocasiones en que pude o puedo sentirme de esa manera especial. Recordé que algo que me llena el espíritu es una caminata por el bosque en una tarde fresca, el dormir calientito y abrigado en invierno, saciar el hambre con algo que realmente disfrutas o cuando realmente lo necesitas, los momentos en que el amor verdadero está contigo y en comunión total (momentos  efímeros pero trabajas para que se repitan lo más constantemente durante la vida), leer un libro que te apasione y te proporciona algo a tu conocimiento y crecimiento personal, la risa de mi hijo cuando es feliz, proveerlo de lo que necesita y consentirlo (en la medida justa), escuchar música que te llega al alma y que tiene un contenido que aporta a tus sentidos y no los atrofia, cuando sientes el amor de tus padres, la verdadera amistad (excesivamente difícil de encontrar), sentir la brisa a la orilla del mar; y muchas cosas más.
Algo que debo destacar es que no soy partidario de la idea que nos imbuyen sobre que las cosas buenas de la vida son gratis pues i nos ponemos a analizar detenidamente, todo lo que enuncié anteriormente cuestan y mucho, pues debes de trabajar grandemente para poder tener la oportunidad de encontrar esos momentos en que estás lo suficientemente tranquilo y en el lugar adecuado para que se presente, ellos no vienen solos pues debemos propiciar las condiciones para que nos lleguen.

jueves, noviembre 15, 2012

Xochitepec, el pueblo que carga su cruz. Celebración de la Santa Cruz en un pueblo de Xochimilco.




Me contó uno de los mayores del lugar el origen de la celebración de la santa cruz en Xochitepec el cual refiero a continuación:

“Se dice que un día un habitante del pueblo de Santiago Tepalcatlalpan, andando en la juerga, fue aprendido por las fuerzas del orden pues estaba en la calle después del toque de queda que imperaba en ese entonces (Hablamos aproximadamente del año 1870) y fue trasladado la cárcel que había en el pueblo de Tlalpan para ahí cubrir la sentencia respectiva por su falta. Uno de los trabajos que le impusieron fue el de trabajar en el camino real que conducía a Cuernavaca por lo que todos los días era llevado junto con los demás presos para realizar las labores en el camino. Cada día que pasaba sufría de jornadas agotadoras removiendo piedras, nivelando y limpiando el camino para el paso de las carretas, las personas y de los arrieros que traían y llevaban mercancías diversas por esos rumbos. Cierto día se detuvo un arriero para ofrecer mercancías a los soldados que los vigilaban y ellos, contrario a lo que hacían, se agolparon en torno al arriero para ver lo que les ofrecía. Aprovechando la distracción, esta persona escapo adentrándose en el campo para tratar de alejarse lo más posible antes de que notaran su ausencia, no obstante paso poco tiempo para que se dieran cuenta de su huída y comenzaron a perseguirlo. El hombre estuvo corriendo a lo largo de la serranía que baja por lo que se conoce como San Pedro Mártir hacia Xochimilco, los soldados poco a poco se acercaba a él y finalmente llegaron al cerro de Xochitepec ya muy cercano a su pueblo. Su huida lo llevo hasta la cima de este lugar, dándose cuenta que le pisaban los talones y no viendo que no había un lugar en donde esconderse, se aferro a la pequeña cruz que coronaba el cerro e invocando su protección ante su inminente captura. Al llegar los soldados, no pudieron encontrarlo no obstante que buscaban por cada rincón de la cima y sus alrededores y pasando en varias ocasiones junto a él sin poder verlo. Después de un rato se dieron por vencidos regresando por donde venían, alejándose del hombre que seguía aferrado a la cruz. Al ver como se alejaban y aún con mucho temor, espero unos minutos hasta perderlos de vista y salió corriendo hacia su casa sin descansar hasta que llegó a ella. Ya estando con su familia les relató lo que le había sucedido desde su captura y el milagro que le concedió la cruz del cerro. La familia acordó hacerle una manda a la cruz y celebrar su día con una gran fiesta, como agradecimiento a las gracias concedidas, levantaron una base más grande en la cima del cerro y colocaron una cruz monumental. Desde ese entonces cada 3 de mayo, día en que se venera a la santa cruz, el pueblo de Xochitepec hace una celebración en honor a la Cruz y el hecho marco el cambio de nombre del pueblo pasando del de la Magdalena Xochitepec a Santa Cruz Xochitepec”.

Bajando la cruz. 1998. Material de archivo

Este relato me lo contó en 1997  uno de los habitantes más viejos que aún vivía, y que se lo transmitió su padre, cuando estaba haciendo el registro fotográfico para la exposición de la cual les referí en esta entrada, y es anterior a la información que existe en el sitio oficial de la Delegación Xochimilco que pueden consultar aquí.

Emplazamiento en la década de los 80's

jueves, noviembre 08, 2012

Un viaje por la sierra 7ª y última parte



 Con esto concluyo este relato que inicié hace bastante tiempo.

Días 5 a 12 (continuación).

Una vez que la procesión salía del atrio, esta se dirigía a la casa comunal a través del pueblo, a partir de este punto se integraba un elemento más al conjunto que era “el diablo”, representado por una de las personas del pueblo, que se dedicaba a bailar entre el grupo, hacer piruetas y desfiguros con la clara intención, dentro de la representación, de desorganizar la procesión y hacer que perdieran el rumbo que seguían. A lo largo del camino, existían varias estaciones marcadas con una cruz de piedra en la que hacían una parada. La música seguía tocando y los danzantes continuaban siguiendo el ritmo de esta. Pude percatarme que “el diablo” no pasaba de los danzantes que eran los que precedían la marcha, no le permitían acercarse a los santos ni a las mujeres y solamente daba vueltas en el grupo de hombres y entre los que danzaban. Cuando llegaron a la entrada de la casa comunal, hicieron una pequeña vaya para que entraran los santos, los hombres y las mujeres. El diablo quedó fuera y los rituales siguieron ahí durante todo el día. En la primer ocasión que seguí esta procesión, no pude acceder al interior de la casa comunal pues aún no me sentía con la confianza para intentar entrar, además de que no era conocido por las personas de la comunidad quienes recelaban de mi presencia y sobre todo por respeto hacia ellos debido a que cuando tomas fotos puedes llegar a ser muy invasivo al espacio de la comunidad. Una vez que cerraron la puerta, nuevamente el silencio invadió todo a mí alrededor y volví a sentir la lejanía en que me encontraba. Regrese al CCI a verificar los acontecimientos del día y esperando la tarde en que salían nuevamente hacia la iglesia para registrar esa parte de la celebración.

Cuando estás tan lejos y limitado de material, es frustrante no poder capturar todas las imágenes que quisieras. Recordemos que este relato data de principios de los 90`s y la fotografía con película era la que existía en ese momento por lo que siempre se cargaba con rollos para hacer los registros y de los que yo no tenía los suficientes y esperaba que me llevaran más pero no tenía la certeza de cuándo sería. Durante varios días se repetía el mismo ritual al cual asistía puntualmente y uno de esos días, ya con la confianza que logre entablar con la comunidad, pude entrar en la casa comunal para ver cómo ocurrían las cosas ahí. Esta construcción hecha de adobe, a diferencia de las casa que eran de tablas de madera, y con techo de maderas y tejas de barro, era muy amplia con algunas ventanas alrededor y al frente la zona principal que se encuentra en alto semejando un escenario. Al entrar la procesión, los santos son colocados al frente sobre un entarimado, al frente también se colocan las autoridades tradicionales y los danzantes continúan bailando al centro del gran salón, el músico y los hombres se colocan en sillas o bancas a lo largo de las paredes y las mujeres en la parte final cercanas a la entrada de la casa. Las actividades eran muy similares a las que desarrollan en la iglesia con grandes espacios de tiempo para danzar, otros para realizar rezos y letanías dedicadas a la Virgen y algunos cantos ceremoniales asociados a estas letanías.

Al tener condiciones difíciles de iluminación, ajuste la cámara para poder tomar algunas fotos de la mejor manera posible y procedí a moverme en el interior para hacer el registro. Pasé al frente donde estaban colocados las imágenes de los santos y uno de los gobernadores tradicionales me dirigió una mirada de aprobación, pues es el que había consentido mi presencia en las celebraciones. Después de un rato y al pasar junto a dos ancianos, estos me increparon por estar ahí, pues se sentían incómodos porque estaba ahí, aún cuando ya me conocían de días anteriores,  les pregunte si deseaban que me retirara y ellos dijeron que sí, que querían que me fuera. Guardé mi equipo y salí del lugar.



A partir de ese momento las cosas no me resultaron tan bien, no obstante que seguí registrando algunos aspectos, no llegaba nadie de la ciudad con los rollos que necesitaba, mi equipo empezó a presentar problemas mecánicos con el sistema de arrastre de la película y el clima se deterioraba cada vez más. Cuando la gente estaba recogida en sus rituales, me daba vueltas por el pueblo y por el atrio de la iglesia que permanecía cerrada. Me atrajo en particular al cruz atrial que aunque sencilla, resultaba un conjunto interesante con los objetos que dejaban ahí y la ornamentación que le pusieron. Pude apreciar que aún conservaba los restos de la celebración de día de muertos y que junto con el papel de colores colocado para estas era agradable a la vista. Para el día 11 por la tarde mi equipo dejo de funcionar y por fin llegaron con los rollos y a esperar para regresarme a la ciudad por lo que acordamos regresar el mismo día 12 pues estaba imposibilitado para seguir tomando fotografías.

La mañana del regreso estaba muy nublado y me comentaron que ya había nevado por algunas partes del camino por lo que iba a ser difícil el regreso. Al estar tan incomunicados esos lugares, es sorprendente como corren las noticias de que alguien va a bajar de la sierra pues ya teníamos peticiones de maestros comunitarios y enfermeras de las clínicas rurales de llevarlos a la ciudad. La camioneta, que afortunadamente contaba con caseta que cubría la batea, se llenó de personas y salimos apenas amaneció. Pasamos por lugares casi intransitables pues o estaban con algo de aguanieve o muy enfangados por lo que era complicado maniobrar, también nos cruzamos con agentes de la policía judicial del estado que nos detuvieron y revisaron, pero como nos identificamos como trabajadores de diversas instituciones no hubo mayor problema. Ellos traían preso a un hombre que no pudimos ver pues estaba cubierto con una cobija, nos comentaron que había matado a una maestra que no le hacía caso y que estando borracho soltó un tiro hacia su casa con el funesto resultado. Continuamos el descenso durante todo el día tratando de contactar a alguien con el radio pero como era dia feriado, no encontramos a nadie. Finalmente llegamos a la ciudad empezando la noche llegando a su fin este primer viaje a la Sierra.

Este viaje me abrió los ojos a una realidad que desconocía y marco en mucho el desarrollo que he llevado. A partir de entonces el trabajo cercano a las comunidades rurales me ha gustado y me ha dado la oportunidad de conocer lugares que de otra manera jamás hubiera pensado visitar. En esa época hice otros viajes a la sierra pero fueron un poco diferentes.

miércoles, noviembre 07, 2012

La mancha del pez.


Este es un pequeño relato que se me ocurrió cuando vi la mancha en una pared y de la cual es la fotografía que encabeza esta entrada.


Hace muchos años un amigo comentaba sobre la habilidad que tenía para apresar espíritus a voluntad quedando estos adheridos a las paredes con diversas formas de manchas. Su casa era todo un lugar de bohemia pues ahí nos reuníamos un grupo de fotógrafos y artistas plásticos a platicar, planear proyectos y en general a departir por varias horas. El vivía solo y su casa, como buen refugio de soltero, estaba siempre desordenada por las constantes reuniones que tenía y su trabajo como pintor y fotógrafo. Las paredes tenían numerosas manchas de pintura, humedad, salpicaduras de bebidas y otras cosas, por lo que él nos comentaba que cada una de ellas era un espíritu que había capturado en un momento de descuido de estos y en los que se encontraba solo trabajando sus obras.

Siempre me atrajo este relato y la idea de poder atrapar espíritus en determinados momentos, pero al pasar el tiempo tuve la sensación de que podrían ser sueños o pensamientos muy profundos los que pudieran ser atrapados. Pasaron bastantes años y deje de frecuentar e este amigo. El relato quedó en el olvido o mejor dicho en mi mente que es ese lugar donde se olvida la vida para no hacerse presente. 

Un día empecé a darme cuenta que poco a poco aparecían machas en los muros por donde pasaba, no era frecuente pero sucedía en ocasiones y siempre era cuando caminaba solo y estaba absorto en mis pensamientos. También cuando me refugiaba en la pequeña casa familiar situada fuera de la ciudad, que pocas veces visitábamos, para pensar era más palpable que algo estaba pasando pues de un momento a otro me percataba de manchas que no estaba seguro de no haber visto antes en ese lugar. Cierta ocasión en que me encontraba en una encrucijada de la vida y por lo cual necesitaba meditar mucho para sacar en claro lo que procedería a hacer con muchos asuntos que impactarían de manera definitiva, estuve en ese refugio pensando largamente en lo que me preocupaba y en todas las posibilidades ante los diferentes cursos de acción que podría emprender. Mis estados de ánimo variaban por la lucha que se desarrollaba en mi interior, la certeza que tenía en un momento se disolvía y se presentaban más situaciones que no había contemplado que nuevamente avivaban la lucha interna. En el momento más abrumador apareció y con ello llego la calma, todo empezó a tener sentido, lo que parecía irresoluble dejó de serlo y fue precisamente en ese instante que vi como apareció en la pared y tuve la certeza de que yo lo había atrapado. Tenía la forma de un pez y es por esa razón que ratifique que era quien me dio esa serenidad pues me encanta ver a los peces y dejarme llevar por el ritmo pausado con que nadan en los acuarios.

A partir de entonces pude reconocer cada uno de los que atrapé en las paredes y lo que en su momento cruzaba por mi mente. Me di cuenta que había bastantes que llevaban mucho tiempo ahí y me sentía culpable con aquellos que me produjeron alegrías o confort, pero ¿qué podía hacer para corregirlo?, busque en mis recuerdos las palabras que en ese tiempo me dijo mi amigo cuando me reclamó el haber liberado a sus espíritus, él me dijo que no debí haber limpiado su departamento pues al quitar las manchas los liberé y ya algunos no lo dejaban en paz y que le costaría trabajo y meses volver a atraparlos. Entonces me dediqué a limpiar aquellos que me simpatizaban dejando aquellos que me atormentaban.

Aún ahora no se si lo que atrapo son espíritus, pensamientos o sensaciones pero trato de no hacerlo inconscientemente, quien sabe, quizás deje alguna alegría perdida por ahí sin poder recuperarla.