lunes, octubre 16, 2006

Un viaje por la sierra (3a. parte)


Continúo con este relato que se ha quedado inconcluso durante bastante tiempo.

Día 3.
La noche paso muy rápidamente pues el cansancio que acumule por la larga jornada anterior hizo que durmiera profundamente, desperté y la mañana hacía su primer atisbo al mundo en el que me encontraba, el frío se disipaba gradualmente y poco a poco el CCI entraba en actividad, tomé un baño vaquero que consistió en remojarme la parte superior del cuerpo en el agua de un recipiente que había en el exterior de la cabaña donde dormía y que se llenaba por medio de una manguera que estaba conectada a un manantial que fluía al otro lado del pequeño valle. Desayunamos y al terminar emprendimos la marcha de acuerdo a la programación que previamente acordamos. Ese día nos toco ir a otras tres comunidades que se encontraban en dirección contraria a las del día anterior, esas eran Cerro Verde, Ratones y San Francisco Ocotán.
Comenzamos a subir aún más por la sierra y entramos en un pequeño cañón por el que llegamos a Cerro Verde, esta población era más pequeña que las del día previo, estaba cercana a la ladera de las montañas sobre una meseta rectangular cubierta de árboles, la gente se congregó y las actividades se desarrollaron normalmente. Estuvimos poco más de una hora y salimos, regresamos por el pequeño cañón para después seguir subiendo pegados a la montaña, llegamos a un punto en donde el cambio de vegetación y las formaciones rocosas eran de una gran belleza, dimos la vuelta a éstas formaciones y del otro la de la montaña y pegada a las laderasencontramos a Ratones. Esta población era aún más pequeña, llegamos a lo que se podría considerar el centro de ésta donde solo había dos pequeñas construcciones de madera al lado del camino. Por lo que pude enterarme las casas de los pobladores se encontraban dispersas por los alrededores y solo caminando por veredas se podía acceder a ellas. Nuestra llegada era esperada y existía gran expectación con respecto de esta, se congregaron un número considerable de personas incluyendo gran cantidad de niños, hicimos el trabajo de difusión y al igual que en las veces anteriores partimos rápidamente para completar el recorrido.
Para llegar a San Francisco Ocotán tuvimos que regresar un trecho del camino hasta las formaciones rocosas que mencioné anteriormente y seguir un camino que se internaba aún mas en la serranía, pasaron poco más de dos horas y vislumbre un pequeño valle a la izquierda de nuestro trayecto, le dimos la vuelta entera a la serranía que rodeaba el valle para poder llegar hasta el y entrar de frente a la población. Esta momento fue el más espectacular de todos, pues al ir bajando hacia el pueblo me tope de frente con la vista de la iglesia del lugar, un construcción de adobe y madera con techo a dos aguas pero con una magia difícil de describir con palabras, pasamos de largo por este lugar y llegamos como al centro de gobierno. Esta localidad era proporciones más considerable y el casa de gobierno bastante amplia, las casas se encontraban a todo lo largo del pequeño valle y en gran número, ademas contaban con una pequeña clínica rural (IMSS-COPLAMAR), una escuela primaria y además de un albergue escolar del INI para los niños.

Como la gente no se había concentrado aún y ya estaba todo preparado para la reunión, me escape a esa iglesia que tanto me llamó la atención y pude tomar varias fotografía del edificio, teniendo cuidado de no faltar a alguna restricción que pudiese haber y que yo desconociera. La iglesia tenía una pequeña cruz atrial de madera bastante vieja y sobre una base de piedra y concreto, lo circundaba una barda de piedra que estaba destruida en varias partes del perímetro y afortunadamente me pude dar cuenta que en ese atrio sepultaban a sus muertos, no existían lápidas en las tumbas y más bien parecía una extensión plana de pasto seco, observé pequeñas cruces de madera a cierta distancia unas de otras y casi totalmente carcomidas por el tiempo, tuve bastante cuidado de no pisar en esas zonas.
Termine de sacar fotografías y regresé rápidamente a trabajar en la reunión, las autoridades tradicionales tomaron su sitio en el centro de la mesa que estaba dentro del salón y los hombres a los lados de ellos, las mujeres se colocaron más allá en un rincón de la sala y otras afuera se asomaban a la puerta. Algo que me llamo poderosamente la atención fue la autoridad principal, un Tepehuano de mediana edad que estaba al centro, en todo el tiempo en que estuvimos solo nos observaba sin pronunciar palabra alguna, su mirada era penetrante y de una gran dignidad y autoridad, llevaba a un lado el bastón que le confería su rango dentro de la comunidad, pude observar que los otros que ostentaban algún cargo llevaban uno. Este bastón de madera adornado con listones se transfiere de una autoridad a otra de acuerdo a sus usos y costumbres, los que llegan a los cargos más altos lo hacen después de muchos años en los que desempeñan diferentes ocupaciones y van escalando poco a poco.
Después de esta reunión nos fuimos al albergue escolar y pude conocer uno de los cientos de albergues que hay diseminados por las zonas indígenas del país, en ellos los niños se quedan durante toda la semana para asistir a la escuela ya que sus localidades quedan muy alejadas y es muy difícil regresar a ellas en un mismo día. Ahí les proporcionan alimentación y hospedaje y así pueden tener una preparación a la que de otra manera no podrían acceder.
El día concluyo en ese albergue, el sol empezaba a ocultarse y emprendimos el camino de regreso al CCI, pronto obscureció y observaba las sombras de los arboles y la silueta de la serranía que se dibujaba con la luz de la luna, iba pensando en todas las impresiones de estos tres días, en como hasta ese momento no tenía ni la más remota idea de que existieran lugares y gentes así, una alegría inmensa me embargaba y disfrute durante todo el trayecto del aire fresco y de los paisajes velados por la penumbra de la noche.
Llegamos entrada la noche al CCI para pasar la noche y temprano en la mañana regresar a la capital del estado, en ese momento no podía imaginar lo que me deparaban los siguientes días.

Música: "Signal to noise" del Álbum Up de Peter Gabriel

jueves, octubre 12, 2006

El pasado frente a los ojos


Y de pronto ahí estaba, el pasado a un solo click, con el simple toque del ratón podría revivir a un fantasma, a una sombra. Fue el segundo amor de mi vida más no el definitivo, luchó contra el primero y perdió, y con el tiempo se fue desdibujando como ese otro que tampoco logro sobrevivir a las pruebas cotidianas de la vida. Ocasionalmente se hace presente de diversas maneras, en una melodía, en un lugar, en una estación del subterraneo, en una obra de arte, hasta en un simple sueño. La nostalgia me hace presa de sus deseos de manera suave sin llegar a ser melancolía, me invade un pequeño frío que me recorre el cuerpo, un ligero nerviosismo como cuando vamos por primera vez a realizar algo que nunca hemos hecho, me surge un deseo de saber que pasó con esa persona, que ha sido de ella durante estos casi 20 años de distancia, miro su fotografía en la pantalla, desde el pasado regresa esa sonrisa, esos ojos claros que me miraban con ese brillo de plenitud después de habernos entregado con esas ganas por descubrirnos completamente a nuestros veintitantos años.
Nuestro tiempo fue corto pero intenso, mi amor por ella no tenía medida pero su recelo, su incredulidad por esta magnitud inclinaron la balanza en su contra, me dejó partir sin luchar siquiera y nuestros caminos jamás se volvieron a cruzar.
Ella forma parte de lo que soy, es uno de mis más gratos recuerdos, una esencia de mi personalidad pues en su momento me hizo tener confianza en mi virilidad además de descubrirla.
Pero como lo he dicho en más de una ocasión, las cosas pasan por algo y el hubiera es un tiempo que no existe, así como ella, han llegado y han partido varias personas, me he nutrido de diversas experiencias las cuales me formaron a través de lo vivido hasta llegar a ser lo que soy y todo lo que esto me ha dejado; después y cuando menos lo imaginaba arribo a mi corazón el amor definitivo que llenó esos espacios que no creí que pudieran ser ocupados nuevamente y con esa plenitud.
Sigo viendo su foto y su dirección de correo electrónico, los encontré al estar tratando de localizar a algunas personas por motivos de trabajo, se me ocurrió escribir su nombre y apareció en el primer enlace de la búsqueda.
Ahí esta, al alcance de un click, el tiempo suspendido esta al otro lado de la pantalla.

Música: "We stand in Sapphire silence" del Álbum World Diary de Tony Levin

miércoles, octubre 04, 2006

Identidad


"La parte mas onerosa de nuestra identidad se sostiene sobre lo que los demás saben o piensan de nosotros. Nos miran y sabemos que saben, y en silencio nos fuerzan a ser lo que esperan que seamos,, a actuar en cumplimiento de ciertos hábitos que nuestros actos anteriores han establecido, o de sospechas que nosotros no tenemos conciencia de haber despertado."
Antonio Muños Molina del libro "Sefarad"

La identidad la vamos formando a base de nuestras vivencias y de la experiencia que vamos acumulando a lo largo del tiempo, de los actos que cotidianamente vamos realizando y de aquellos que adquirimos al paso de los años, algunos se inventan una identidad que van envolviendo poco a poco de una parafernalia que la hace más solida, más creíble. Muchos otros imitan a las personas que los rodean para poder acceder a una identidad colectiva, de grupo, para poder tener un sentido de pertenencia sin el cual se encuentran desprotegidos.
En nuestra vida cotidiana la gente tiene expectativas de como debemos de ser, como actuar, y lo que hay que lograr para ser aceptados, la forma de llevar la vida y si no lo hacemos así estamos desvirtuando lo que debemos de ser y por lo tanto los estamos defraudando.
Pero yo creo que uno va forjando la identidad de manera muy personal, que uno mismo debe de determinar los patrones que sigue y poco a poco vamos desarrollando ese algo que nos diferencía de los demás y nos hace únicos.
En la actualidad mucho de este sentido de identidad se está perdiendo, los patrones que se imponen actualmente son el de un consumismo feroz con el que una mayoría lo sigue sin pensar en lo que realmente está haciendo, se adoptan modas y estilos de vida ajenos a la propia cultura, las tradiciones se pierden y la brecha generacional se hace cada vez más grande. Con el paso del tiempo desaparecen un sinfín de manifestaciones culturales o las que logran sobrevivir adquieren un sentido diferente pasando en ocasiones a ser sólo un remedo de lo que fueron.
Ahora tenemos que pensar si esa identidad que portamos es realmente nuestra o es el reflejo que nos quieren imponer, somos concientes de ella o solo es un accesorio más con el cual a los ojos de los demás somos algo.

Música: "Threshold" del Álbum CAD 404 del grupo Dead Can Dance
un poco sobre DCD

"Threshold"
Come in here where it's nice
If you want, if you want, if you want

martes, septiembre 12, 2006

Olvidar?


Olvidar o recordar?, será necesario a lo largo de la vida cargar con los recuerdos?, hasta que punto es importante ser congruentes y aprender de las experiencias?...
Si llamamos al olvido y lo hacemos nuestro compañero será acaso que nos estemos perdiendo a nosotros mismos, o tal ves nos protegemos del dolor que a nuestra alma ha entrado y que se niega a darnos un momento de tranquilidad, de sosiego...
Si bien es cierto que todas las circunstancias que rodean nuestro paso por este mundo nos marcan de una forma o de otra, algunas veces son tan significativas que las huellas que nos dejan los sucesos y las personas, por más que lo deseemos nos es imposible borrarlas, ahí están y a la menor provocación se nos hacen presentes con todo lo que esto conlleva... pero que se necesita para evitar el dolor? para dejar de llorar?, yo creo que la única solución es el tiempo, el dolor disminuirá paulatinamente, a menos de que nos aferremos a lo que en un momento fue y queramos recuperar las cosas buenas a pesar de todo lo malo que existió.
El tiempo nos dará espacio para recuperarnos, para hacer que los recuerdos sean en verdad una lección de vida y que a la distancia nos haga ver los errores sin añorar el pasado, nos dará paz.
Como decía, el olvido no creo que quepa en nuestra mente, sería como negar lo que hemos sido y lo que hemos vivido, es dejar de ser uno mismo, es no crecer. Ahora que si uno se encuentra en las primeras etapas de la ruptura -cualquiera que esta sea-, es difícil tener la cabeza fría para analizar los sucesos adecuadamente pues es más intenso el sentimiento y la necesidad de llenar esos grandes huecos que se forman dentro de uno, tratamos de regresar el tiempo atrás a pesar de que esto nos produzca aún más dolor.
A lo largo de la vida he aprendido que solamente el tiempo lo cura todo, desde este lugar distante de aquellas épocas, recuerdo lo anterior para seguir reinventando la vida.

Música: "Round Here" del Álbum Augusth and everything after del grupo Counting Crows
(Especialmente recomiendo la versión en vivo del Álbum doble "Across a wire")

sábado, septiembre 09, 2006

Llenándose de verde

La vida cotidiana nos ha impuesto un ritmo acelerado en el vivir y pocas veces nos damos cuenta de que perdemos el contacto con la naturaleza o simplemente con el exterior. Nos la pasamos horas y horas en una oficina, en un aula o cualquier lugar cerrado, en el subterráneo o atrapados en un trafico asfixiante rodeados siempre de un color gris. Afortunadamente en ocasiones y por motivos del trabajo puedo viajar a otras partes del país, pero lo particular del asunto es que puedo ir a localidades alejadas de los centros urbanos y por consiguiente el paisaje es de un variedad de verdes increíble. En este reciente viaje, pude llenar mis ojos de verde, a lo largo de estos días pase desde el verde obscuro de los bosques de montaña con la niebla y la lluvia cayendo en ocasiones, hasta los verdes brillantes de la vegetación tropical de las tierras costeras con el sol brillante y un calor agradable. Todo este tiempo en que estuve en un vehículo transportándome de un lugar a otro me dio la posibilidad de pensar en lo mucho que perdemos al estar inmersos en esa dinámica sofocante de la cotidianeidad, en ese lucha diaria para sobrevivir y que no damos pauta a reflexionar, a hacer un pequeño alto y escaparnos a la tranquilidad que te da el campo abierto. Regreso a este mundo gris recargado de color verde.

Música: "Oxigene 9" del Álbum Oxigene 7-13 de Jean Michel Jarre

jueves, agosto 31, 2006

El día que pude haber dejado de existir


Hace unas semanas al estar en casa de mis padres me puse a observar las fotografías que tiene mi madre sobre el piano, en una de ellas estamos mis dos hermanos y yo cuando éramos pequeños, yo tenía aproximadamente 6 años, mi hermano mayor 8, el pequeño 5 y mi hermana acababa de nacer .
Esta imagen me trajo algunos recuerdos de lo que pasó ese día y mi padre me corroboró los hechos, resulta que en esa ocasión mi padre, que en ese entonces era agente de ventas de una fábrica de jabón, nos llevó a todos de viaje con él, esa tarde la tuvo libre y paseamos por los alrededores del lago de Pátzcuaro hasta que nos detuvimos en el mirador “el Estribo” y nos tomó esa fotografía a los tres sentados en la pequeña barda que delimitaba el barranco (yo soy el de en medio). Después de eso estuvimos contemplando el paisaje y mi hermano pequeño, que era muy pero muy travieso, me empujo cuando yo estaba de espaldas al vacío y caí, recuerdo que fue muy rápido y afortunadamente había un pequeño terraplén el cual detuvo mi caída y me quedé viendo asombrado a mi hermano y a mi padre que me extendía la mano para sacarme de ahí sin hacerme daño, de no haber existido éste, el que hubiese dejado de existir sería yo.

Música: "Spirit of summer" del Álbum Prelude de Eumir Deodato

miércoles, agosto 30, 2006

Un viaje por la sierra. (Segunda parte)


Día 2. Desperté temprano y en ese momento pude ver claramente la habitación en la que pasamos lo poco de la noche que quedaba. Salí a conocer el lugar y pude apreciar lo que la obscuridad había ocultado bajo su manto, el CCI (Centro Coordinador Indigenista) esta enclavado en un pequeño valle en la sierra, justo junto a la comunidad de Santa María Ocotán, este centro es bastante grande y el paisaje que pude ver me dejó muy pensativo, hacia la parte baja se encuentra el pequeño poblado que en su mayoría constituye de casas de madera y algunas construcciones de piedra, rodeando este lugar la serranía se extiende con su gran ejercito de verdor, pinos oyameles y encinos lo constituyen aunque un poco mermados por la tala de que son objeto pues es uno de los pocos recursos con que cuentan para subsistir. Partiendo el valle un pequeño río serpentea para perderse a lo lejos de las colinas que hay. Después de disfrutar de la vista comenzamos con las labores que teníamos que realizar en este viaje. Al terminar el desayuno nos reunimos en el pequeño auditorio para ajustar los detalles de la campaña de difusión que tendríamos que hacer por las localidades de los alrededores con la población indígena. Una vez terminada la reunión, nos separamos en diferentes brigadas para poder cubrir el programa de trabajo, ese día me toco hacer el recorrido por tres localidades cercanas, la Guajolota, la candelaria y en Santa María. Llegamos a cada una de ellas y las personas ya nos estaban esperando, lo particular de estas poblaciones es que todas cuentan con una casa principal que tiene las funciones de centro de gobierno, en donde se reúnen las autoridades tradicionales para decidir sobre diversos asuntos. Cuando pasábamos a ellas, los hombres entraban para sentarse a los lados de los principales y dependiendo del tamaño del lugar entraban las mujeres a una parte más alejada en el recinto o simplemente observaban desde la puerta.
Cada evento lo observaba con avidez, me impregnaba del ambiente. Mi trabajo consistía en hacer fotografía, capturar los momentos que se iban sucediendo durante la jornada, para dar cuenta de loa acontecido; me sentía afortunado por el simple hecho de estar ahí, de poder hacer lo que me gusta y el encontrar motivos con que darle rienda suelta a mi vena creativa, capturar imágenes que aún ahora que las veo me siguen lleno de alegría. Los trayectos eran espectaculares, rodando por terracerías rodeadas de bosques y que a veces se hacían intransitables, por pasos estrechos con un precipicio al lado viendo las montañas perderse a lo lejos, sintiendome libre pues era la primera vez que estaba en un lugar así. terminamos nuestro recorrido en Santa María, donde los pobladores son mas reservados aún cuando estaban acostumbrados a la presencia de mestizos por la cercanía del CCI, concluimos la última reunión y regresamos para por fin comer algo después del trajín del día. Hablamos de lo ocurrido con los diferentes grupos y nos fuimos a descansar pues aún faltaban más poblaciones por visitar al siguiente día.

Música: "Clouds race across the sky" del álbum Engines of creation de Joe Satriani

viernes, agosto 25, 2006

La lluvia

La lluvia desata muchos recuerdos, muchas sensaciones que tengo muy grabadas en mi interior. Me gusta cuando llueve en la noche pues es cuando puedes escucharla de verdad, a esa hora dejan de existir las interferencias que cotidianamente nos acompañan y que hacen que pasen desapercibidas una gran cantidad de cosas, el ruido de fondo.
Anoche llovió con singular intensidad, escuche los diferentes momentos en que se desenvolvió la lluvia, cual si fuera una sinfonía me deje llevar por el cambio de intensidades, el ruido de los truenos que se acercaban o alejaban según su aparición y los ecos de estos. Todo este conjunto, aunado a la ausencia de luz, me llevo a lugares remotos por los que he transitado y disfrutado esta música natural, recuerdo una de tanta veces que estuve en la sierra de Durango, en una minúscula cabaña acostado en la parte superior de una litera oyendo y sintiendo la inmensidad que me rodeaba; o cuando estaba en la casa que alguna vez tuvo mi padre a las afueras de la ciudad de Morelia en Michoacán, rodeada del campo, en esos días que pasaba de vacaciones y en los cuales disfrutaba de esa sensación que me produce cuando veo, oigo y huelo la lluvia, ese sentimiento de una alegría llena de nostalgia, de cierta desazón.
Lugares en los que he disfrutado este sentimiento han sido muchos y cada vez que puedo lo sigo haciendo.

Música: “Djâni” del Álbum Oriental Bass de Renaud García Fons (Enja Records)

martes, julio 11, 2006

Un viaje por la sierra (primera parte)



A más de 12 años de haber visitado la sierra del estado de Durango, recuerdo con agrado ese maravilloso viaje que me abrió los ojos hacia un mundo totalmente diferente de lo que yo había vivido, me dió la posibilidad de conocer una realidad paralela e ignorada por el ser urbano común y que me marco para todos los días de mi vida.

Primer día. Domingo.
Después de cargar los vehículos con los materiales y el equipo que utilizaríamos, paso Juan Carlos Salgado por nosotros para irnos a la sierra. Salimos hacia Santa María Ocotán como a eso de las 2:00 p.m. después de estar dando vueltas por todo Durango para tener todo lo necesario que muchos utilizan para el duro viaje por los caminos de montaña, licor.
Viajábamos en una camioneta Ford roja del INI un total 8 personas adultas y una linda bebe, manejando iba Juan Carlos coordinador del Centro Coordinador Indigenista en Santa María, junto a el su esposa Lupita “la amarilla”y la pequeña libertad. En la parte trasera íbamos German, hermano de Juan, Martín, dos enfermeras y yo. Recorrimos unos 70 u 80 kilómetros hasta el Mezquital la última población que contaba con camino pavimentado, desde ahí empezaba el ascenso a la sierra madre. Cuando entramos al camino de terrecería Martín me dijo : "a partir de aquí es como si viajaras al pasado", esta afirmación me causo una sensación extraña, como si en esos momentos dejara de existir todo el mundo tal y como lo conozco y en verdad así fue pues este era mi primer viaje al llamado México mágico, mi primer contacto verdadero con la población indígena. Juan Carlos y Martín empezaron a tomar desde que salimos de Durango y para cuando entramos a la sierra ya estaban medio borrachos, nos detuvimos a comer poco después de comenzar el ascenso y paramos donde se dominaba el valle del Mezquital , el aire era muy limpio y la visión desde ahí era muy clara. Reanudamos el viaje por un camino que serpenteaba y daba vueltas a capricho las montañas, más adelante pude ver una formación montañosa llamada de los gobernadores por los indígenas; es un macizo rocoso con acantilados de caliza tubular que forma grandes despeñaderos y según cuenta la leyenda,... “hace mucho tiempo los gobernadores tradicionales de los indígenas se reunían ahí para charlar y tomar acuerdos, lo hicieron por muchos años hasta que un día se volvieron de piedra y cada uno paso a formar un acantilado”.

El viaje transcurrió tranquilo, salvo uno que otro brinco y una que otra discusión entre Martín y Juan Carlos que ya estaban bastante borrachos y necios, los paisajes que logre ver eran de una belleza enorme, disfrutaba cada instante, cada brinco que daba la camioneta en esos caminos en los que apenas pueden transitar estos vehículos. La noche empezó a caer y la temperatura descendió paulatinamente, yo seguía observando sin perderme cada sombra que pasaba tratando de vislumbrar alguna figura o algún paisaje, el frío se hizo mas intenso y todos nos acurrucamos envueltos en las bolsas para dormir que traíamos. Las enfermeras hablaron todo el camino entre ellas, ya en la noche les entro miedo por la forma en que conducía Juan Carlos, que a pesar de lo escabroso del terreno iba a gran velocidad y cada vez que pasaba por algún hoyo o borde dábamos tumbos dentro de la camioneta, ellas pensaban en que nos íbamos a accidentar en cualquier momento y una rogaba por llegar a su destino, el Aserradero de Charcos.
En cuanto llegamos bajo rápidamente buscando a las personas que la esperaban, para trasladarse a una pequeña localidad llamada Gavilanes que se encontraba fuera de nuestra ruta.. Nos bajamos a estirar las piernas nos percatamos que el frío ahí era bastante intenso por lo que reanudamos nuestro viaje rápidamente en medio de brincos y quejas de Martín hacia Juan por su forma de conducir; poco después de habernos alejado nos salimos del camino atascándonos en una cuneta, supongo que Juan Carlos estaba medio adormilado y no pudo controlar bien el vehículo en una de tantas curvas saliéndonos del camino, tratamos de sacar la camioneta pero al cabo de casi 1 hora no la habíamos conseguido y no sabíamos cuanto tiempo más tendríamos que seguir para lograr sacarla. En la sierra es difícil ver a otro vehículo pasar por lo que nos sorprendió escuchar que se acercaba alguien por el camino, al llegar hasta donde nos encontramos no quiso detenerse a ayudarnos y siguieron de largo. Juan Carlos dijo que ya se verían ellos en problemas, que eso no se hacia pues una ley no escrita para los que viajan por esos caminos es pararte a ayudar a las personas que se encuentren en dificultades y darles aventón al que te lo pida, puesto que es la única forma de transporte que puedes encontrar en la sierra aparte de caminar. Al cabo de un rato y para nuestra sorpresa paso otro persona, en esta ocasión si se detuvo a ayudarnos y por fin salimos del apuro.
Continuamos el viaje y al cabo de varias horas llegamos por fin a Santa. María Ocotán a eso de las 3 de la madrugada. Al llegar Juan Carlos busco a Octavio para que nos designara alojamiento en una de las cabañas del centro, cenamos y por fin pudimos descansar.